• Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size

Vívora hocicuda ( Vipera latastei )

E-mail Imprimir PDF

Familia: VIPERIDAE
Genero: Vipera
Especie: Latastei
Nombre común: Víbora hocicuda

Descripción: Vipera latastei presenta el cuerpo relativamente grueso y la cola es proporcionalmente corta. La cabeza es de aspecto triangular, está bien diferenciada del cuerpo y presenta un apéndice nasal dirigido hacia arriba. La longitud total máxima registrada, pertenece a un macho recogido en las islas Columbretes con 73 cm , pero la mayoría de los individuos varía entre los 50 cm y los 60 cm de longitud total.Presenta entre tres a siete escamas apicales, dos cantales, seis a nueve loreales, nueve a 11 perioculares, nueve a 10 labiales superiores y 11 a 13 labiales inferiores. Entre el ojo y las escamas labiales superiores presenta generalmente dos o tres hileras de pequeñas escamas. La placa frontal y las parietales están parcialmente o totalmente fragmentadas y el número de intercantales e intersupraoculares varía entre 25 y 57. Las escamas dorsales son carenadas y están dispuestas en 19 o 21 hileras en el centro del cuerpo. Presenta entre 122 y 147 escamas ventrales.

La coloración es menos variable que en la generalidad de las restantes víboras europeas. La coloración de fondo es ceniciento oscuro hasta marrón, de acuerdo con las poblaciones. En la región dorsal de la cabeza presenta frecuentemente dos bandas oscuras oblicuas, que pueden unirse en la zona anterior, formando una V invertida. El dorso está cubierto por una banda vertebral, que puede formar un dibujo en zigzag, o una sucesión de manchas romboidales, tanto interconectadas como aisladas. El color de la banda vertebral varía entre ceniciento y pardo, pero generalmente es más oscura que la coloración de fondo del dorso y está bordeada de negro. En los flancos presenta manchas oscuras de tamaño e intensidad variables. Raramente puede ser totalmente negra, es decir melánica. La zona ventral es cenicienta, a veces blanquecina, o casi negra. El iris es amarillo o dorado. Comparativamente con otras especies de serpientes, el dimorfismo sexual es reducido en Vipera latastei. Sin embargo, en los machos la cola es proporcionalmente más larga que en las hembras: representa entre 13 y 15% de la longitud total en los machos y 11 a 13% en las hembras. En la región anterior, la cola es más ancha en el macho dado que allí se localizan los hemipenes. Correlativamente, el número de pares de escamas subcaudales varía entre 35 a 47 en los machos y 29 a 39 en las hembras. El número de escamas ventrales tiende a ser mayor en las hembras (122 a 147) que en los machos (124 a 145), pero las diferencias no son significativas en las poblaciones examinadas. El dicromatismo sexual es reducido, sin embargo los machos presentan una coloración más oscura y contrastada que las hembras y muy frecuentemente la extremidad de su cola es negra.

- Coloración: La coloración en V. latastei latastei puede ser bastante variable, incluso entre ejemplares de una misma población, no obstante, la coloración más común suele ser gris o gris parduzco, y generalmente se asemeja al color del sustrato del entorno, de esta manera logra pasar inadvertida cuando sale al exterior para solearse.
El color de la cola en su extremo puede ser indistintamente negro o amarillo. Incluso las crías de un mismo parto pueden presentar colas de diferente color. No obstante, el caso de las poblaciones de V. latastei latastei de las sierras de Teruel resulta excepcional, ya que todos los ejemplares presentan de forma invariable un marcado color negro en el extremo de la cola.

- Dibujo dorsal: La banda dorsal o zig-zag también puede ser bastante variable, tanto en la intensidad de la coloración como en la forma y el número de ondulaciones. Básicamente hay tres patrones diferentes de dibujo dorsal; zig-zag afilado, zig-zag ondulado y zig-zag despuntado o cuadrado (ver ilustración)
Los ejemplares de una misma población suelen presentar el mismo patrón de dibujo dorsal; por ejemplo, los ejemplares de la parte oriental de Castilla y León generalmente presentan un dibujo dorsal del tipo cuadrado, los ejemplares del sur y este de Andalucía presentan un dibujo dorsal de tipo afilado y los ejemplares de la Cordillera Central presentan el dibujo dorsal ondulado.

La banda dorsal o zigzag contrasta bastante sobre el color de fondo ya que suele estar bordeada de negro, más intenso en los salientes que en los entrantes, siendo el interior de un tono oscuro de gris o marrón. Esta condición resulta más notoria en los machos que en las hembras. El número de ondulaciones de la banda dorsal desde la nuca hasta la base de la cola varía de 29 a 48, con un promedio de 38 ondulaciones tanto en machos como en hembras.

Además de la banda dorsal V. latastei latastei presenta una serie de ocelos o manchas a lo largo de los flancos del cuerpo. Cada una de estas pequeñas manchas coincide con cada entrante del zigzag dorsal y son del mismo color que el zigzag aunque algo menos contrastado. En las hembras de V. latastei latastei apenas se logran apreciar estas pequeñas manchas de coloración, sin embargo en los machos resultan muy llamativas y conjuntamente con la banda dorsal conforman un diseño inconfundible.

En la unión de las escamas dorsales con las ventrales se aprecia una segunda hilera de pequeñas manchas aún menos marcadas que las anteriores, estas coinciden con los salientes del zigzag dorsal.
Cabeza: El color de la cabeza suele ser muy parecido al color de fondo del resto del cuerpo. Los machos presentan un mayor grado de ornamentación en la cabeza que las hembras, aunque las dos marcas características en forma de media luna situadas en la parte posterior de la cabeza suelen estar presentes en ambos sexos.
La banda postocular situada a ambos lados de la cabeza nace en el ojo y se extiende hacia atrás tocando las supralabiales posteriores. En algunos ejemplares se prolonga hasta el 2º o 3º ocelo lateral dibujando una banda bien marcada y bastante alargada.

Los machos de V. l. latastei presentan de forma invariable dos pequeñas marcas triangulares de pigmentación oscura sobre las escamas supralabiales de ambos lados de la cabeza. La primera marca se encuentra centrada entre las supralabiales 2ª y 3ª mientras que la segunda marca lo está entre las supralabiales 4ª y 5ª. En las hembras no se suele observar esta condición.

Hábitat: En la Península Ibérica la forma nominal Vipera latastei latastei ocupa todo el área de distribución atribuido a Vipera latastei a excepción de un área relativamente pequeña que abarca el extremo occidental de Andalucía y el sur de Portugal, donde se distribuye la subespecie Vipera latastei gaditana. La forma nominal Vipera latastei latastei también se encuentra en el norte de Africa, concretamente en las montañas del Rif en Marruecos. Hasta la fecha todos los ejemplares hallados en el Rif de Marruecos habían sido erróneamente clasificados como Vipera latastei gaditana, pero su morfología y lepidosis muestran claramente una mayor afinidad con la subespecie nominal.
Aunque su espectro altitudinal abarca de 0 a 2.500 mts sobre el nivel del mar, la altitud media donde habita Vipera latastei latastei se sitúa entre 900 y 1.100 mts.

El tipo de hábitat es bastante variable; desde zonas con cierto grado de humedad y vegetación variada (pino, roble, brezo y helecho), hasta zonas pedregosas semiáridas de escasa vegetación.
Al igual que la mayoría de vipéridos europeos Vipera l. latastei generalmente habita lugares donde predominan los helechos, ya que este tipo de planta favorece el camuflaje de esta clase de serpientes.
Esto es así debido a que las hojas del helecho se asemejan al zigzag dorsal de la víbora, y las sombras que proyectan sobre el sustrato contribuyen a un camuflaje óptimo.

Biología: Al igual que el resto de reptiles que habitan regiones de clima templado la víbora hocicuda desarrolla a lo largo del año un periodo prolongado de actividad y otro periodo de hibernación. El periodo de actividad comienza a mediados o finales de marzo, cuando las temperaturas comienzan a suavizarse, y se prolonga hasta finales de octubre cuando el descenso de las temperaturas anuncia la llegada del invierno.
Cada año durante este periodo de actividad las víboras se alimentan periódicamente.
Los ejemplares adultos mudan la piel una o dos veces cada temporada (los juveniles mudan con mayor frecuencia) y desarrollan su ciclo reproductor.
Con la llegada del invierno las víboras se ocultan bajo tierra utilizando túneles y madrigueras donde pasan todo el invierno en un estado letárgico.
Durante los 4 o 5 meses que dura la hibernación, las víboras permanecen prácticamente inmóviles y no se alimentan.A las pocas semanas de finalizar la hibernación tiene lugar un intenso cortejo que realizan los machos para conseguir copular con las hembras. 
Los acoplamientos entre machos y hembras se producen entre abril y mayo, y el tiempo de gestación de las hembras fecundadas es de tres meses, algo más largo para la subespecie Vipera latastei gaditana.
A finales de agosto o principios de septiembre nacen de tres a doce crías en un parto que suele durar de dos a tres horas.
Las crías realizan su primera muda nada más nacer. El ciclo reproductor tiene lugar generalmente cada dos años, aunque en las regiones más frias donde se distribuye la especie dicho ciclo puede ser trienal.
Presenta dos épocas de reproducción por año, primavera y otoño. La época de reproducción en primavera es obligatoria, mientras que en otoño es facultativa y dependiente de condiciones meteorológicas favorables. Sin embargo, se ha observado en Cataluña y norte de Portugal que el período de reproducción es exclusivamente en otoño, no ocurriendo cópulas en primavera. Especie ovovivípara, el parto ocurre a mediados de agosto. La fecundidad es de 6-13 crías por parto (media: 9,3). La tasa de crecimiento es elevada hasta la maduración sexual, la cual ocurre a los cuatro años en los machos y a los cinco años en las hembras, ambos sexos con cerca de 35,0 cm de longitud hocico-cloaca. Después la tasa de crecimiento disminuye, y la longevidad es de 11 años para los machos y 14 años para las hembras.

Alimentación: La víbora hocicuda es un predador diurno que caza al acecho y abate a sus presas mediante su mordedura venenosa. La dieta de los juveniles está constituida principalmente por invertebrados, lacértidos, anfibios y micromamíferos insectívoros. La dieta de los adultos se compone de lacértidos y micromamíferos roedores. Se han detectado variaciones estacionales en la composición de la dieta: las víboras consumen una proporción creciente de micromamíferos de la primavera hasta el otoño, y los anfibios son consumidos principalmente en la primavera. No hay diferencias sexuales en la composición de la dieta, por tanto el solapamiento del nicho trófico entre machos y hembras es elevado. Hay también un mayor consumo de presas durante el verano, en comparación con las otras estaciones del año.

Comportamiento: El período de actividad se prolonga desde febrero/marzo hasta octubre/noviembre. Normalmente no se reúne para hibernar, pero se ha detectado un grupo de 15 individuos durante la hibernación. En Cataluña y norte de Portugal, el pico anual de observaciones de víboras es en septiembre y octubre, durante la época de reproducción. Es una especie diurna, pero en los meses más calurosos adquiere hábitos crepusculares o nocturnos.
En el norte de Portugal se ha observado que durante la mayor parte del año los machos adultos muestran movimientos diarios reducidos (media = 3,08 m/día) y tienen dominios vitales de pequeñas dimensiones (media = 0,06 ha). Sin embargo, en septiembre los machos se vuelven muy activos, exhibiendo movimientos diarios amplios y aumentando significativamente las dimensiones de sus áreas de campeo (media = 21,50 m/día y 1,52 ha, respectivamente). En el alto valle del Ebro los machos se mueven más en marzo-abril (60 m/día) y su dominio vital tiene un tamaño máximo (1,25 ha) en mayo-junio.

Mordedura y veneno: Se compone de dos colmillos tubulares eréctiles comunicados con la glándula productora de veneno, actuando al morder como verdaderas agujas hipodérmicas. En el momento de morder, los colmillos se desplazan hacia delante y una vez perforada la piel de la victima los músculos compresores de las glándulas se contraen e inyectan el veneno. En estado de reposo, los colmillos están plegados hacia atrás, ocultos entre la mucosa bucal superior y tras ellos se encuentran varios en diferente grado de desarrollo, prestos a sustituir a los que se desprendan por accidente o uso. 
A pesar de su potencial peligrosidad, se trata de una especie tímida y que intenta huir a la menor señal de peligro. Lo más corriente es que ni siquiera llegemos a percibirnos de su presencia, pues se habrá ocultado antes de que nos aproximemos a ella. Únicamente en el caso de sorprenderla o acorralarla morderá sin vacilar, siendo entonces conveniente buscar atención en un centro sanitario, lo más rápidamente posible.
La toxicidad del veneno de la víbora hocicuda es relativamente baja si la comparamos con la de los otros vipéridos de la Península Ibérica (Vipera aspis y Vipera seoanei). La forma nominal de la víbora hocicuda (Vipera latastei latastei) presenta una DL50* de entorno a 20 mg, mientras que la subespecie meridional (Vipera latastei gaditana) presenta una DL50 de 29 mg, siendo esta última la subespecie que presenta la toxicidad más baja de todas las víboras de la Península Ibérica. No obstante, la víbora hocicuda es capaz de inocular mayor cantidad de veneno que las otras dos especies (Vipera aspis y Vipera seoanei), es por ello que la peligrosidad de sus mordeduras pueda ser equiparable.  
En caso de mordedura por víbora conviene, en primer lugar, aplicar un torniquete por encima de la herida, aflojandolo y subiéndolo cada 10 ó 15 minutos. Es importante tranquilizar al paciente ya que, con la excitación, el veneno se difunde más rápidamente. Debe tenerse en cuente que la mordedura de una víbora no supone riesgo de peligro de muerte, por lo general, para personas normales, siendo realmente peligrosas para personas con defensas disminiudas ( ancianas, anémicas, con problemas cardivasculares, bajas de defensas, alérgicas a algún componente del veneno, niños, etc...). 
En personas sanas, los síntomas no suelen pasar de hichazón, diarreas, malestar, palpitaciones, descenso de tensión, vómitos y cefaleas que suelen remitir al cabo de pocos días.

 

* La DL50 (Dosis Letal 50%) es un valor expresado en miligramos que representa la dosis mínima de veneno necesaria para matar a la mitad de una muestra determinada de animales (ratones de laboratorio) en un tiempo dado. Este valor indica el grado de toxicidad de un veneno; cuanto menor sea la DL50 del veneno de una especie, mayor es su toxicidad.




 

 

Actualizado ( Domingo, 02 de Septiembre de 2012 20:51 )  
IMG_5389_mini.jpg

Coordina:
A.C. Landeterock



webmail landete.net

Design by i-cons.ch / etosha-namibia.ch